Desde hace más de 20 años organizamos cursos intensivos en el mes de julio —y, desde hace dos años, también en septiembre— pensados para todas aquellas personas que desean formarse en conservación y restauración pero no disponen de tiempo durante el año académico.
Los intensivos permiten concentrar el aprendizaje en un periodo más breve, sin renunciar al rigor ni a la calidad. Son una opción ideal tanto para quienes viven cerca como para quienes vienen de lejos. De hecho, cada año recibimos alumnos de distintos países que aprovechan su estancia para formarse con nosotros y, al mismo tiempo, disfrutar de la ciudad.
Ofrecemos formación en distintas especialidades: restauración de mueble, pintura, documento gráfico entre muchos otros...
Los cursos se estructuran en dos formatos:
Los intensivos de 50 horas están orientados a adquirir una base sólida y esencial de la disciplina elegida. Se trabaja sobre una pieza real, aprendiendo a identificar los materiales que la componen, las degradaciones que la afectan y aplicando los tratamientos adecuados para su conservación.
Los intensivos de 100 horas permiten profundizar mucho más. Además de intervenir varias piezas, incorporan una base teórica más amplia y una visión global de los distintos procedimientos. No solo se aplican tratamientos sobre las piezas, sino que se abordan metodologías diversas y se realizan prácticas específicas en el aula.
👉 Puedes consultar toda la información aquí: https://lnkd.in/eTsSQdcE
Y este mes de mayo también marca un momento importante para nuestros alumnos.
A partir del 29 de mayo, los estudiantes de los cursos de conservación y restauración de material inorgánico inician sus prácticas in situ en el Museo de Badalona, una colaboración que llevamos desarrollando desde hace varias ediciones.
Se trata de una experiencia especialmente valiosa: los alumnos tienen la oportunidad de enfrentarse a procesos reales de restauración sobre obra original, en un contexto profesional y bajo la supervisión de un profesor experimentado que guía y tutoriza cada intervención.
Este tipo de experiencias forman parte de nuestra manera de entender la enseñanza: aprender haciendo, con criterio, responsabilidad y contacto directo con el Patrimonio.
Con todo ello, desde ECORE contribuimos activamente al sector en varios niveles. Por un lado, acercamos la profesión de conservador-restaurador a la sociedad, ayudando a comprender y valorar el trabajo que hay detrás de cada intervención. Por otro, ponemos en valor el patrimonio artístico e histórico, transmitiendo a nuestros alumnos el respeto y la sensibilidad necesarios para su conservación.
Y, por último, despertamos vocaciones: muchos de nuestros alumnos descubren en la restauración su camino profesional y, en numerosos casos, deciden continuar su formación cursando el grado universitario oficial.






